Diciembre me invita a cerrar el año con una carta abierta.
Mi trabajo me llena. Me regala emociones que no caben en un contrato: incertidumbre, miedo, responsabilidad, gratitud, seguridad, confianza, pasión, decepción, autonomía, creatividad. Todas ellas me las ofrecen quienes confían en mí: compradores, vendedores, inquilinos, propietarios, curiosos, indecisos. Gracias a ellos, mi oficio se convierte en un acto de comunicación, de honestidad, de cercanía. Lo doy todo, porque creo en lo que hago.
Gracias por estar.
Gracias por leerme.
Gracias por caminar conmigo.
En 2026 seguiré escribiendo, pero con otro ritmo. Con nuevas formas, nuevas escenas.
Nos vemos pronto.
Debe estar conectado para enviar un comentario.